Una y otra vez, sintiéndome como una elección. Como si el mundo se riera de mi destino, incesante por cambiarlo sin saber que todo lleva a lo mismo. Termina en un punto el cual empieza en distintas elecciones, no hay ninguna que cambie lo que es. Entonces, ¿es cierto que elegimos?
Elegimos con quiénes sí y con quiénes no. Sabemos lo que nos hace sentir seguros y muchas veces sin quererlo elegimos lo que no es. O será que ese afán por cambiar las cosas nos motivan por elegir algo que nunca sera nuestro. Queremos domar a la vida, sin entender que somos solo una pequeña parte de ella. Y es donde empiezan por dibujarse las lineas de mis manos, la sonrisa de mi boca y todos los cabellos que tiene raices en mí. Pienso que no hay nada especial, porque ni siquiera yo me elijo. Y me pregunto si todo lo que siento es una mentira, una necesidad o la verdad.
Pensé que yo elegía, pero al parecer camino dando vueltas al mismo árbol. No quiero despegarme de él, siento que es todo lo que conozco y si me voy estaré perdida. Es por eso que me miento, no hay nada más seguro por ahora que no saber que podría ser. Tal vez no soy tan valiente, pero mañana podría dejarme ver atraves del dolor, quizá eso sea lo que deseo.
Después de todo, conmigo nunca. No hay cartas intensas, ni un esfuerzo por mi amor, ni flores, ni sorpresas, pueblitos magicos o herbarios. Conmigo es lo sencillo, lo seguro. Es el oasis que te encuentras a mitad de un desierto, pero lo dejas porque no formas parte de. Después de muchas lluvias lo he aceptado, quiero tu desprecio, quiero el odio. Porque ya no sé vivir con tu amor.

Karla Herrera
Me gusta navegar en mis emociones a través de las palabras, escribo por qué vivo y no hay nada que disfrute más que capturar todo en letras.
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