Hoy vuelvo a ver al viento;
mañana, vuelvo a ver nada.
¿Qué me trajo ayer el viento?
¿Qué me trajo en la ave presagiada?
Ayer, me arrancó el aliento;
hoy me deja sangrando lento,
su discurso escucho atento.
Cada palabra es una cadena nueva;
cuando hablé de libertad, sentí que ya no existía.
Otra noche, siendo un libertador inconfeso,
deseando del vil el deceso.
Pero, al ver su rostro, mi odio cedió,
porque en sus ojos vi el abismo que me creó.
Mas yo escondo la represa que está en mis ojos,
ojos lapidarios por erosión;
aun así, guardan silencio
y solo muestran mi timidez.
El viento del sur cumplió
su promesa otra vez.
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