Diablos, a veces me pregunto
cómo puede una palabra
o una imagen
hacer que se ensanchen los caminos
o abrir la piel
para que explote el aire
y el olor
del viento peregrino.
Merde,
a veces me pregunto
cómo se puede imaginar el silencio
del paseo costanero,
el silencio de las manos unidas,
el silencio
del andar por las calles más anchas del puerto, del macadam,
las bajadas
y la sombra de las sombras
de los monumentos.
A veces me pregunto
cómo es que he olvidado
el rumbo en tu flanco derecho.
Muchas veces me pregunto
por qué no puedo comprender
la señal de tus hombros,
cómo es que mi oído
no escucha tu boca
ni mi mano comprende,
en la distancia,
el cielo de tu espalda morada.
Cómo es que solo puedo
imaginar la almohada,
la sábana blanca
y tu cuerpo y mis besos
unidos,
allá en el hotel viejo,
las piedras, adoquines,
el último hotel
de la última bajada.

Enrique De Michele
Buscando compartir algo de lo que he escrito durante mas de 40 años. Poesía, cuentos, teatro, novelas de autoría personal y otros inventos literarios. Buscando cómplices.
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