"Mi mamá no come... por eso no puedo ir. Mi mamá no come y a mí se me estruja tanto el estómago que se me pasa el hambre. Mi mamá no come y percibo las secuelas en su cerebro, en su torpeza y su ilusión. Mi mamá no come y para disfrazarlo se manda a la boca cáscaras de mandarina en silencio y a escondidas para que yo no haga preguntas. Mi mamá no come pero tímidamente se sirve la mitad de la mitad de la mitad con la punta del tenedor y aclara "no tengo hambre, es gula", y evito mirarla para no romper el vaso contra la pared y gritarle en la cara "¿te crees que soy pelotuda?". Ella no tiene la culpa y yo no quiero desatar la angustia en la mesa, es martes recién. Qué pelotuda que soy. Yo sé ma, que eso no es verdad. Mi mamá no come y me prendo treinta y dos cigarrillos al día para aplacarlo y que sea ella la que hoy sí pueda comer."
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