I
Hoy me arrodillo ante el altar de mi ruina,
beso la boca de la bestia que me habita,
abrazo el abismo que me define,
y comienzo la ceremonia sin nombre:
II
Enciendo la vela negra,
que consume la sombra que llevo dentro.
El humo se enrosca en mis venas,
despierta los fantasmas que duermen bajo mi piel.
III
Pronuncio el nombre prohibido,
ese que me susurra la luna en sueños,
y dejo que resuene en el vacío,
que estalle en el eco de mi pecho.
IV
Dejo caer las lágrimas negras,
semillas de luz que florecen en la noche.
V
Invoco al Otro que habita en mí,
al que me mira con ojos de ceniza,
le ofrezco esta carne y esta locura.
VI
Aquí fue nombrado el que no debe tener rostro.
Aquí ardió la última plegaria.
La carne fue el templo,
la locura, la espada,
y el alma, la ofrenda.
Que nadie despierte lo que sangra dormido.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in