Recuerdo escuchar tus mensajes hasta altas horas de la madrugada sin querer dormir para que me sigas hablando.
Y ahora no puedo dormir queriendo escuchar tu voz, tus mensajes, o recordar tus ojos.
No sé si te extraño. No quiero volver. Pero el sentimiento de nostalgia es tan grande que me llevan a llamarte, a verte, a preguntarte cómo estás, sin ningún otro tipo de intención, sólo cómo estás, cómo te sentís.
No puedo dormir pensando si te sigo importando de la misma manera que vos me importas a mí.
No puedo dormir, tratando de descargar lo que siento en escritos que van a ser olvidados.
¿Pero qué siento? No puedo dormir tratando de responder esa pregunta.
Y cuando logro tener tanto sueño para poder dormirme, ahí estás, presente en un mundo donde puedo escucharte, puedo verte, y puedo sentirte.
En el mundo irreal de mi cabeza que proyecta perfectamente cada una de tus acciones y cualidades que te hacen ser vos.
Pero la peor pesadilla es despertar y que sólo haya sido un escenario de mi cabeza, mis pensamientos revueltos que crearon el sueño perfecto para que yo logre descansar.
Despierto, no oigo nada, sólo paz, silencio, el silencio que dejas.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in