Conozco lo bello de tu voz, sé de tus pasiones,
compartimos el presente y el pasado,
corazones distintos, recuerdos de amores
y esas historias que me lastimaban.
Sufrir de no tenerte, no como quisiera,
el llanto de mi alma reencarnada.
Cargo con el karma de amores pasados,
y en mi presente se ve reflejado.
Cómo quisiera ya no pensarte más,
ya no quisiera verte en mi mente.
Tengo tu amor, pero no tengo tu calor,
tu poesía en mis ojos, pero tus ojos no ven los míos.
Sentimos la atracción, más allá de sustancias,
el fuego de ese libido que nos enloquece,
pero el remordimiento ya no nos cala.
Somos amigos de moralidad.
Porque la moralidad ya nos perdona las acciones, no las cuestiona,
sabe del tipo de persona que somos, y sí.
Siento tu amor, auténtico y precioso,
se esconde entre tus palabras,
pero se esfuma con tus valores.
Compartimos el mismo silencio, peligroso,
sabemos que es mortal, porque daña.
No lo superficial, la esencia puede morir.
Almas nobles, que debemos cuidar.
No son desertoras como nosotros; esas almas no conocen el mal,
pero tú y yo jugamos y probamos ese mal.
¿Conocemos la redención?
No lo sé, pero por ti muero en el pecado.

Adrián Arenas
No leemos ni escribimos porque sea tierno, escribimos y leemos poesía porque somos miembros de la humanidad y la humanidad rebosa pasión.
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