Durante un tiempo, tus palabras fueron compañía, refugio y la promesa de algo que parecía capaz de desafiar la distancia.
Y quise creerlo.
Quise creer que la paciencia sería suficiente, que el tiempo acomodaría las piezas y que algún día las palabras encontrarían la forma de convertirse en hechos.
Pero mientras esperaba, entendí algo importante.
El problema nunca fue la distancia.
Nunca fueron los kilómetros ni los horarios.
Me repetía que no era sencillo. Que la vida a veces exige paciencia.
Que algunas personas aman diferente.
Pero amar diferente no significa esperar algo que no puedes darme.
Y eso no te convierte en una mala persona.
Ni a mí en alguien que pide demasiado.
La distancia no impide demostrar interés.
No impide cuidar.
No impide estar.
Lo que duele no son los kilómetros.
Es sentirse lejos incluso cuando alguien promete acercarse.
El amor no debería sentirse como una negociación constante con las propias necesidades.
No quiero pedir más mensajes.
No quiero pedir más atención.
No quiero pedir más presencia.
Porque cuando algo debe ser pedido una y otra vez, deja de sentirse como un regalo y comienza a parecer una súplica.
Yo no quiero amar así...
Por eso te suelto.
Te deseo claridad, paz y la motivación que estás buscando.
Ojalá encuentres aquello que te haga avanzar con la certeza con la que alguna vez hablaste de nosotros.
Yo también seguiré mi camino.
Con cariño.
Con gratitud.
Y con la tranquilidad de haber entendido que algunas personas llegan para recordarnos lo que merecemos, incluso cuando no son quienes pueden dárnoslo.
Fue bueno sentir el Sol en la piel.
Pero yo siempre fui más de la Luna.
- D. Duality -
Carta VI a mi Sol
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in