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El poemario de Néllie

Pico

Apr 14, 2026

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El poemario de Néllie
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Víspera de otoño

Cuánta furia para tanto cinismo
regocijate flagueando tu blanca bandera
que mientras yo siga limpiando mis sábanas y sus telas
seguiré sangrando en cada sueño y tropezando en cada sismo

Dejé de aparentar para empezarme a parecer
así como dejaste de contestar por no verme aparecer
si es que difiero de etiquetarme más por miedo a no ser que a equivocarme siendo

Aún siendo protagonista artífice de esta calvarie
me siento digno de decir que ya te odio
quizá sea esa la única manera en la que pueda sentir algo fuerte dentro de toda esta barbarie

De repente, veo a mis paredes hacer del musgo cuerdas vocales
las mismas que ayer fueron oyentes hoy ceden el turno para ser yo quien atención ha de prestar
dicen no encontrarme parecido alguno desde que su amor me tocó
si es que fuera de sus manos alambradas todas otras bocas serán arrabales

Cómo pesa saber solo lo que deja que sepa más no lo que sé que quiero saber
volveré y más de una vez en pos de saber si vale la pena correr otro tren
que ya perdí más de diez por quedarme quieto antes que por decirles no

Tan lindo andaba que los pájaros huían siendo que descalza caminaba
si es que puedo presumir de haber visto tal belleza inocua tan de cerca
que en su día a día ha sabido disfrazar de violenta
más no es violenta si se esconde más de lo que se pronuncia

Tejida a seda y tul, no podrías estar hecha a mano
no tuvieron margen de error al esculpirte desde los tobillos
martirizando las veredas tus caminatas eran pasarelas que hasta hacían de avenidas, pasillos

Si es que vamos a estar bien mi amor,
aunque hayas hecho de mí lo que el otoño con las hojas


ll
La culpa de mi piel

Si yo he en elogios he sabido llamar a tus caricias toques de midas
¿por qué has hecho de mi humilde corazón un plástico quebradizo?
si de mí has dicho que rompo todo lo que toco
justificaré romperlo en pos de plasmarlo en partes para verlo mejor
practicaré quiromancia sobre los tajos que le hice
quizá de ver tantas líneas encuentre la silueta que de tanto querer dibujé

A sabiendas de mi maldad te cansaste de apostarle al perro perdedor
¿y ahora qué juego de uñas pintadas rascarán la culpa de mi piel?
no me sueltes de brazos confiando en mi andar
que con sentimientos rengos mi alma siempre está condenada a tropezar

Jugando a poner palos en tus adoquines me esperancé de verte venir por las ramas
si de camas he de hablar, ninguna supo ser cobijo
más supo ser abrigo remansero tu regazo y su piel de pollo.

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Desde la primera puerta (carta)

No subí al bote solo por miedo al agua, incluso sabiendo que tocar madera siempre fue señuelo para mi verdad.

Yo, que siempre quise lloverle a la lluvia, mojar al agua, yo, que siempre anhelé sentir al corazón con los ojos cerrados, que quise darle voz al silencio y robarle lugar al espacio, dar luz a los astros, concederle deseos a un genio, que la lámpara sea quien me frote y que no sea el amor ni la muerte una excepción al pedir, yo, que veo a tus flores soplar dientes de león, que observo a tus manos apagar el fuego mientras te siento mojarte tras alzar una bandera blanca, yo, que busco lo que no hay donde no está y lo encuentro igual, yo, que busco pestañas entre tus dedos para robarle un deseo al destino, yo, que soy quién juega a ser mariposa cuando la distancia entre tus ojos y mis pómulos es la misma que me permite escucharte respirar, yo, que soy quién teme de la mano en la hoguera cuando la primera todavía no quema y yo que soy quién busca siempre en la misma reja el timbre de tu voz, puse el alma sobre la mesa y con un cerdo en mano voy de farol frente a tus cohetes de bolsillo.

Quiero que de un calo de amor, con una pavesa, hagas de mis barcos cenizas.

IV
Trova de bolsillo

Él es hoy piedra
abatido en guerra,
ella fue enfermera
dueña de latidos

Ella buscaba recibirlo desnuda
con el cuarto hecho una estrella
él, echado del afuera
por llevar prisa olvidó el permiso
se invitó a pasar y se pasó, de confianza
ella, con las clavículas expuestas
lo invitó a sentarse

"Saldemos cuentas" dijo ella
y él no supo hilar palabra
ella sacó esfuerzos de su galera,
y el frío del exterior se esfumó cuando susurró
"Dejé la puerta medio cerrada
porque una vez que te veo pasar
ya no me pasa nada
"

Casi que por ensayo
todo salió como lo esperaba
él, reposaba en su regazo
ella no podía verle la cara
hasta que un parpadeo duró más de lo que debía
y lo que toda una vida debió ser
supo interrumpirse bajo la cruel ironía
de quién teme a dormir
y por la alarma a la que solían temer
sellaron lo romántico en lo onírico

Ella lo vio pasar, y no supo fingir
ella es musa, él, faquir
él no sabe cómo hacer el qué
pero el qué, lo sabe, entonces ¿por qué teme?

Cuando el sueño cita su presencia
la mano que mece la cuna deja de empujar
y ella que no soportó nunca de los niños el sollozo,
le hizo un lugar en el moisés,
y él, que dormía como crío en su busto
llora hoy por el frío de no verla volver.

V
El destello (interludio)

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Mi desesperación por escapar de la desidia me arrastró acá. En primer lugar escuché tu nombre de quien menos esperaba y, cuando tu seudónimo resbaló por su bezo, sabía incluso sin encontrarte que te había buscado toda la vida.
Defendí a capa y espada el haberte ya conocido sin que ante mí se revele ni tu figura ni tu rostro, pero también soy culpable de saber que estaba tan desubicado como aquel juega a no pisar relieves de la senda solo en límites de andenes.
Yo, que vine como ángel y te presentaste como demonio ¿a qué dios he de rezarle si antes de mediar un saludo imploro matrimonio?
No habría imaginado un mejor lugar donde el primer chispazo cobre protagonismo, en la facultad de lo escénico.
En lo correcto está quien dice que el arte es dependiente de los ojos del que mira, pero con un mal cruce de miradas pusiste un velo negro por encima de mis ojos para decirme "cerralos, y decime si lo que sentís es mentira".
Mi juego de varón pétreo que vive por fingir se esfumó cuando el eslabón rozando contra una piedra para dar fuego a nuestro primer cigarrillo compartido fue el único pretexto que encontré para romper nuestra distancia.
¿En qué mentira voy a reposar ahora que la devoción empieza a nublarme el juicio?
Pómulos pronunciados, un pelo que dibuja una S infinita con sus ondas, ojos de gato, muecas de muñeca que acompañaban tu sonrisa de marioneta; un sarcasmo intrigante y un juego de seducción que invita a pelear.
Rompí el hielo con la evasiva del vicio, la química recién estaba por dar lugar a la fusión y, aunque solo un "hola" te ofrecieron mis nervios, ya podía verme derretido a tus pies.
Nella de alias, donde no veía la hora de derretirme a tus pies, empezamos a compartir cigarros por necesidad. Paso a paso entendía más que por vivir en tus tobillos moriría en tus talones. Eras mi sueño descalzo y yo un sonámbulo.

VI
El plié

Se me desmoronó el antifaz de antipatía y lo reemplazó una sensibilidad hipocondríaca, ¿por qué?

¿Por qué hoy me muestro erguido ante un espejo y solo tu figura espero ver de mi lado?

Nunca estuve solo porque siempre me acompañé en soledad, no me preocupababa no sentir, pero todo cambió cuando despertaste en mí el deseo por dejar de pensar en seguir cada año más con vida, para en su lugar pedirle a cada año siguiente tenerte conmigo. Estoy lúcido por fin, a punto de saltar, siempre a punto, ya no pienso en si estará o no tu pecho para amortiguar mi peso al dejarme caer, solo puedo imaginar cómo será el calor de tu colchón de brazos. Es la primera vez que ante tanta maravillosa no siento envidia, sólo admiración, si es que te veo y sé que hasta la desnudez puede ir bien vestida.

Al mismo tiempo, estás tan lejos, todo en vos lo vale un millón de veces más que en cualquier cosa, sea perceptible o intangible; no busco encontrar el por qué, y me deprime saber que solo puedo verme tocándote cuando astillo las yemas de mis dedos palpando tus fotos.
Incluso escudándome con tanto romanticismo nacido del lápiz y del papel, empiezo a creer que no estoy listo para tanto bien.

VII
Posdata: te quiero

Desde que un espíritu supo dar calor a mi piel mis uñas dejaron de crecer
pero aunque mis dientes digan mordiendo, quizá una caricia haga que se escondan

Sus vendas de momia resguardan calidez y miel
apaciguan mi hiel, ella era valiente
pero, ¿y él?

Por las noches recuerda cómo hablar pero no encuentra sábanas donde reposar
tan solo una mano y sus pliegues palmares
practicá quiromancia y marcame el camino a tus brazos con piedras
que bien dijo un desahuciado, si el destino es claro todas sus piedras serán preciosas

Suavizaste mis filos con calma y lentitud y eso me empujó a agraviarte
quizá era ese el punto y tenías razón, ir hoy más lento que ayer

Es veintisiete y ya no muerdo, pero ladro fuerte y brusco
el miedo me somete sin hacerme esclavo y pone clavos en mis palmas como en las de aquel santo
ignoran los agnósticos que en su figura de cruz se forma también la silueta de aquel que espera un abrazo.

No estaba listo para tanto bien, pero hoy mi vida, bailo a tu compás.

Pico

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