El peronismo es una marca de lujo.
No hay mucha diferencia entre una remera Gucci y una del Once.
Sin embargo, elegimos pagar muchísimo más por una Gucci, Prada, Louis Vuitton o Balenciaga.
Depositamos nuestra fe en esas marcas.
Pagamos la identidad que transmiten.
Compramos el estatus.
Creemos en lo que representan.
Estas marcas han generado un valor intangible mediante un ingrediente invisible, pero esencial.
Ese ingrediente es algo místico, espiritual, religioso.
Ese ingrediente místico es el que maneja tan bien la marca del Peronismo.
El qué le agrego tanto valor al producto.
Obviamente, más allá del branding, fidelizaron sus clientes con múltiples beneficios.
Pero cuando no hay plata, no compramos Gucci, compramos en Once.
El negocio cambia pasa a ser de precio, y dejamos de lado el storytelling.
Pregunta para cerrar
¿Cuánto se sostiene la fe en una marca, más allá de la lógica?
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