En el espejo hay alguien más,
un rostro hundido en la penumbra,
sus ojos gritan, su boca calla,
su sombra crece… y me susurra.
"Déjame ser, déjame alzarme,
déjame arder en tu dolor,
soy la tormenta que nunca estalla,
soy el vacío de tu rencor."
Le veo atrapado tras el cristal,
con puños rotos de furia y llanto,
con dientes blancos y piel marchita,
con sed de sangre… con sed de espanto.
"Me has negado, me has encerrado,
has sido débil, has perdonado,
pero yo existo, pero yo clamo,
y esta vez… ya he despertado."
Siento sus dedos sobre mi pecho,
mi piel se quiebra, su voz me ahoga,
la furia ardiendo me vuelve nada,
ya no soy yo… él toma mi forma.
Ahora soy él… y él es mi todo,
se ha vuelto yo, se ha vuelto el dueño,
camino al mundo con risa enferma,
y solo dejo… ceniza y fuego.
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