masticas mi deseo y no te importa mi nombre o que el tuyo a mi me queme los dientes y se me haga agua en el alma
de dónde se desprendieron esos besos que te olvidaste de esconder abajo de tu almohada
de dónde vino ese perfume que se quedó dormido entre tus manos y tus cortinas
el cadáver de una promesa como restos de comida anidado en la esquina de tu boca pero lo putrefacto está en la cornisa de tus ojos y se abre lugar entre tus huesos
como las flores entre el pavimento
como un cuchillo entre las costillas
si devoro tus melodías y sus confituras lo único que me queda es morir de frío adentro tu cuerpo
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