Acá me encuentro, con un nudo en la garganta que nadie puede desatar. Aprieta fuerte, aprieta todo en mi que quise expresar. Como si ya no lo hubiera hecho, pero quiere gritar. Ya escuchaste todo, pero quisiera gritártelo esta vez, aunque no te lo merezcas. Fue culpa mia por aferrarme a quien no podía. Nadie me obligó, nadie me insistió, de hecho quisieron detenerme. Pero pensaba ¿qué le hace una raya más a un tigre? Creí no tener nada que perder, y aún así perdí. Ya no me queda nada ni nadie. Esto no fue lo que planeé. Y si no soy tuya tampoco quiero ser nadie ni de nadie.
No sé ya si te amo o te envidio, porque tenés todo lo que siempre quise. Hicimos una apuesta desigual: ambos pusimos $20, pero vos tenías $100 y yo sólo esos $20. Perdimos ambos, pero ¿cómo me recupero de esto? Estoy en quiebra.
No es que al perderme no hayas perdido nada, de hecho perdiste mucho. Pero si alguien acá tiene la fuerza de recuperarse del suelo y seguir, esa no soy yo. Al menos no ahora ni por un buen tiempo.
Voy por la vida enseñando a amar, amando a quien no sabe hacerlo o no puede hacerlo. Pero al final del día no me basta con la satisfacción moral de hacer el bien, me estoy muriendo por dentro. Y quien diga lo contrario, es porque ya es amado, y tuvo el tiempo de andar divirtiéndose.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in