esta historia es sobre un maestro
que no va a matar al dragón
en la primera escena.
va a quedarse a tu lado,
hasta que te animes a mirarlo a los ojos.
y cuando llegue el momento,
no va a levantar el escudo por vos,
ni empuñar la espada en tu lugar.
va a ponerla en tus manos.
porque hay personas
que te rescatan del peligro,
y hay otras que te enseñan
que siempre fuiste
capaz de atravesarlo.
esta historia no habla de un héroe con capa,
sino de alguien que nunca necesitó hablar demasiado fuerte
para que el ruido se acomodara.
alguien que aparece cuando el mundo se pone patas para arriba,
cuando las certezas se rompen,
cuando la oscuridad es tan oscura
que ya no sabés si realmente ves.
no llega con respuestas mágicas.
no salva.
no rescata.
hace algo mucho más importante:
se queda,
y acompaña.
aunque no siempre abraza.
no siempre pregunta.
no siempre dice todo lo que siente.
solo escucha.
y cuando habla,
lo hace con un puñado de palabras justas,
y consigue que las alturas no den tanto miedo,
que la caída parezca menos grave,
que la noche se llene de estrellas.
escucha,
acompaña,
habla,
y abraza.
porque hay abrazos que se dan con los brazos,
y hay otros que se dan con el alma.
estos últimos duran más.
por suerte,
conocí a alguien que abraza de esa manera,
y que se quedó a mi lado
cada vez que me animé
a mirar al dragón a los ojos.
y tuve una suerte todavía más grande:
poder llamarlo papá.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

.jpeg-reduced-_ySQxi)
Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in