El Gobierno fomenta el odio entre trabajadores para justificar el ajuste
Mar 28, 2024

Esta semana el presidente de la Nación, Javier Milei, anunció el despido de alrededor de 70.000 empleados estatales. En la misma línea el vocero gamer, Manuel Adorni, especificó que podrían ser esa cantidad o menos, dependiendo de los resultados de las auditorías que se están realizando sobre el Estado.
Me interesa la opinión del diputado de LLA, José Luis Espert: "Hay que rajar a los ñoquis a patadas del Estado. Es un acto de justicia con los buenos empleados públicos, que por culpa de los oKupas, cobran menos de lo que corresponde ". Guarden esta frase porque les aseguro que los empleados estatales no van a cobrar lo que merecen.
Esta diferenciación de los "buenos empleados" se parece mucho a la de "ciudadanos de bien" que tanto utilizó Milei durante la campaña electoral. La explicación es sencilla, buscan oponer a unos contra otros para justificar su plan de ajuste.
Los buenos empleados "no ganan lo que corresponde" dice livianamente como si no hubiese sido este gobierno el que congeló los salarios y dejó caer por debajo de la línea de la pobreza a miles de trabajadores. Pero la explicación es mucho más atrapante: no ganan lo que merecen por culpa de los ñoquis (porque evidentemente a los que están echando son a los ñoquis).
Que debe haber en el Estado empleados que no vayan a trabajar, estoy seguro. Que debe haber empleados sin funciones, estoy seguro. Que debe haber quienes no le aporten absolutamente ningún valor a su área, estoy seguro. Pero definitivamente no están echando ñoquis. El corte indiscriminado de contratos en el Estado perjudica también a miles de personas honestas que trabajan todos los días y muy bien. Personas que son fundamentales para la organización y estructura de muchas instituciones (esto quiere decir -lo aclaro para los libertarios que quizás no lo entiendan- que son fundamentales para muchos de los servicios que ellos utilizan y necesitan cotidianamente).
El humano de por sí es propenso a ser envidioso. Muchas veces la celebración de los logros ajenos es una simple pantalla social que cubre la envidia y el deseo oscuro de que al otro le vaya mal. Considero que es parte de este presente tan inseguro e inestable (generado también por todos los gobiernos anteriores) que ese deseo se haya incrementado tanto. Porque el que trabaja todos los días y no percibe un crecimiento personal, profesional o económico puede sentirse frustrado. Pero en vez de aceptar su responsabilidad o la del contexto, busca culpables en donde no los hay. Es bastante sencillo culpar a ese "ñoqui" de que uno no tenga trabajo o gane poco, porque seguramente ese "vago" no se esforzó tanto como yo ni tuvo mi misma preparación. Que por otra parte, es un error.
Un estudio del INDEC en el año 2021 indicó que el 50,6% de los empleados estatales tiene un título universitario o terciario, mientras que en el sector privado esa cifra es del 17,6%. De hecho en el privado casi el 40% no terminó el secundario, mientras que en el público, el 15%. Pero bueno, ya sabemos que los libertarios no creen en los números.
Fomentar el odio entre los trabajadores como política o estrategia de gobierno, me resulta sínico y perverso. Hacerle creer a la gente que le va mal por culpa de otro trabajador no puede pasar desapercibido. No sé si será una batalla perdida hacerle entender a la gente que el Estado es otra cosa y no un nido de ratas, pero considero que hay que darla.
Es un desafío lograr estrategias de comunicación más efectivas que las de estos delincuentes que sólo encuentran en el odio la manera de justificar sus políticas. Que falta de originalidad y creatividad.
También noto una preocupante falta de creatividad en el tema de los despidos. Me pregunto: si el objetivo del gobierno es sacarse de encima a los empleados ineficientes y que no le aportan valor al Estado, ¿la mejor manera de hacerlo es no renovando los contratos que se vendían el 31 de marzo? Ese corte indiscriminado no pareciera ser una gran táctica para deshacerse de los malos y conservar a los "buenos empleados". Más bien parece un ajuste indiscriminado e irracional. También en los anteriores, pero noto una importantísima falta de creatividad en este gobierno que me preocupa y me hace dudar cada vez más de su capacidad intelectual. De la misma manera agota mis esperanzas de que a esta gestión le vaya bien.

Agustin Botheatoz
Estudiante de Comunicación Social en la UBA. Productor de radio y redactor digital.
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