—En mis sueños la veo sonreír por última vez—dijo—. Siento el perfume de las flores en su pelo, sus labios azules…
Y de entre el cuerpo del hombre, comenzó a salir una bruma de la que se formó una mujer; no era muy alta, tenía un pelo dorado y una piel joven y sin arrugas. Llevaba un hermoso vestido blanco como si fuera de bodas. Su piel era pálida, sus labios azules, sus ojos castaños. Sus pies iban descalzos.
—Su vestido blanco y su piel pálida y helada al tacto—continuó diciendo, mientras lágrimas corrían por su cara—... En mis sueños le dejo tulipanes rosas y claveles blancos, tratando de volver a encontrar su amor… en mis sueños.
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