El frío y una bala en el pecho,
dos motivos aparentes bailan, ambiguos,
Y en la oscura mirada mi cuerpo.
Y todas esas personas amadas, o no;
quizás estaban por alguna razón, supongo.
Y todo lo que se ha compartido, ellos no lo comprenden;
las conexiones profundas, las verdades transparentes…
yo nunca anticipé mi muerte temprana.
Pero, consciente de que Dios no es un concepto, sino un origen,
que actúa de maneras misteriosas; ni él juzgará o condenará,
no dictará esa muerte
ni el destino de las estrellas.
Al final,
quien siempre ha estado en las sombras, presente, empero distante:
¿Por qué crearlo todo y protegerlo?
¿Acaso quitarse la vida ante nosotros?
La noción absorta del yo consciente
podría ser…
el verdadero verdugo de los dioses.
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