El cielo de hoy no tiene colores, está inmóvil. Un poco como yo, estático, sin mucho que decir o hacer. No pienso escribir nada hasta que esas nubes me digan algo. Bueno.. no pasa nada, la dejo pasar sólo por lo de esta mañana. Que desperté en la hora justa, y lo colores me hablaron del silencio y de los tonos naranja con rosa.
Hay días, como hoy, que casi ni nos dirigimos la palabra. No porque estemos peleados, es sólo porque es uno de esos días. Porque, por lo general, desde el cielo me suele caer una flecha, de allá por el horizonte, directo al corazón, que me perfora el pecho y me dice "pará un poco, flaco. Esto es lo que te hace falta" y de un tirón del clavo expulsa de adentro mío todo eso que me estaba pasando, todo eso que estaba buscando. Es que nadie me entiende tan bien como un cielo sereno, al que no puedo mentirle.
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