La cabeza dejó de gritar
el viento no pasa por la puerta del baño
esos gemelos están llegando al fallo
Millones de células muriendo al mismo tiempo, el alcohol, su verdugo, dice que sobraran cuando llegue la hora del dolor
Y ahí empieza el baile:
un ballet filoso sobre piso de piel
al que se lo ha visto dejar marcas que duran más de lo que manchan
rojo el papel higiénico
me parece que no quería esto
Agua de ducha rosa
la hipoacusia, se vuelve sorda
olvido el pin de mi teléfono, ¿y ahora cómo pido auxilio?
escribís te amo en una servilleta mientras llamás a un "no molestar" para, justamente, no molestar
Y tu cama, esa que a seis pasos del baño está, cama ya no es
se ve como un ataúd abierto
¿Por qué nadie me avisó?
Tus cinco sentidos debaten entre ellos ¿para qué ha de seguir vivo el corazón?
ya no quiero
pero de pronto, ¡Qué ganas tengo de una siesta!
ruego despertarme y que sea de día
quizá algún día llegue ese día
y quizá algún día podré cumplirle el capricho a mis párpados
y volverán a parpadear.
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