con el tiempo el cafe se enfria, el dolor se cansa.
la mirada se pierde en la ventana,
y el reloj deja de sonar tan fuerte
con el tiempo,
el grito se vuelve susurro,
la herida, costra,
el nombre, un eco difuso en el viento.
el dolor,
al principio se sienta en tu mesa,
te acompaña al baño,
te duerme y te despierta.
pero despues,
como un huesped que no encuentra su lugar,
empieza a irse de a poco,
te deja espacio para reir sin culpa,
y olvida como llegar hasta tu pecho.
porque con el tiempo,
la piel se vuelve mas sabia,
las manos sueltan lo que pesa,
y hasta el alma encuentra su abrigo.
el cafe se enfria, si,
como las promesas sin sosten,
pero tambien como todo lo que ya no duele tanto,
como todo lo que fue intenso,
y pasó
y el dolor…
el dolor también se cansa,
de no ser escuchado,
de no tener más lagrimas,
de no tener más sentido.
y un dia, sin ruido,
se va.
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