¡Agarrense fuerte! ¡Fuego! ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! (La fuerza de los cañones inclinan el barco)
A las armas, tomen los fusiles. ¿Listos? Apunten y… ¡Fuego! ¡Pam! ¡Pam! ¡Pam!
No pudimos derribarlo. Se acerca, cubranse, ¡ahí viene!
(Sus alas oscurecen el barco y con sus garras la bestia voladora tira por la borda a algunos marineros. Aterriza en la cubierta del barco)
¡Splash! ¡Splash!
¡Tomen los arpones! ¡Vamos a cortarle la cabeza!
(Su cola arrastra el piso y camina despacio hacia los nerviosos marineros)
¡A la carga!
(Muestra sus colmillos, ruge y se lanza al ataque)
…
Giovanni, vamos a comer, nos está llamando mamá. Qué bueno que estás limpiando el patio, está lleno de hojas de nogal. Dale, vamos. Después seguís.
Siempre jugaba en el patiecito de casa, con palos de escoba como cañones de barcos, o como lanzas, o como rifles. Mi papá me llamaba Giovanni, spara al fucile.
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