Cuadro:
Solo un instante le demoró y se le inundaron los ojos de óleo. La piel se le erizó, tomó una bocanada de aire frío y permaneció quieta, con los brazos cruzados. Cuánto silencio, pensó, mientras observaba buscando armonía entre las formas. Desde el funeral de su padre no lo escuchaba, y eso que ya habían pasado cinco años de aquella triste mañana. Sin embargo, continuó mirando hasta el último detalle. Y de tanto mirar, se dio cuenta que le devolvía la mirada.
Se quedó paralizada de miedo, sus latidos aumentaron y sintió un nudo de alambres de púa en el estómago. La bestia, la observaba mientras devoraba el abdomen del cadáver que seguía echando espasmos y salpicaba la pared blanca de varios colores.
Sabrina pensó en correr, pero sabía que era imposible escapar; la doblaba en fuerza, tamaño y velocidad. Cerró los ojos y apretó los puños lo más fuerte que pudiera, tensando sus músculos y aguantando la respiración; era su método de resistencia para esas noches en las que su padre llegaba ebrio a la casa, y aunque no solucionaba nada, de alguna forma le daba seguridad.
La criatura ya había salido de la jaula de lienzo y marchaba hacia ella, dejando rastros de pintura en las baldosas que la separaban de la presa. Por cada paso, un suspiro de Sabrina y un rugido de la criatura. Ya estaba encima de ella, con los colmillos a unos centímetros de su yugular, listos para penetrar la piel y sentir la joven carne. Sabrina sintió el aliento agrio que olía a infancia rota y no se le ocurrió otra cosa que gritar; gritó tan fuerte que todo el público que visitaba aquella tarde el museo volteó a mirarla.
Cuando abrió los ojos vio el cuadro ,y en él sólo formas abstractas sin sentido de color verde, azul y bordó. Pudo identificar un clavel y supo, aunque ya no la viera, que la cobarde bestia se ocultaba detrás de los retazos.
Espejo:
Esa noche de invierno, luego de regar sus claveles y encender la chimenea, decidió pararse frente al espejo. Hacía meses que no lo hacía; le daba vergüenza su rostro arrugado y no extrañaba para nada esa mirada llena de odio, pero lo hizo. Se quedó observando su reflejo durante varios minutos, y de tanto mirar, le devolvió la mirada.
No sintió miedo; se plantó con una postura desafiante frente a la bestia que se encontraba del otro lado del espejo. Desesperada por devorarlo, comenzó a golpear el cristal y al sexto golpe logró romperlo. Joaquin se echò hacia atras pero ya tenia a la bestia encima, simplemente se entregó a su inevitable destino, detuvo su mirada en los hermosos claveles y recordó aquella trágica madrugada en la que el vicio le arrebato lo que más quería. La criatura se entretenía devorándole el abdomen para poner fin a su desdicha.
Despertó al cabo de unas horas a causa de un fuerte dolor de estómago, como si tuviera allí un nudo de alambres. Se encontraba recostado en el piso frente al espejo y sostenía una botella de ginebra vacía en su mano derecha. Solo sabía hacer una cosa en estas situaciones, tan llenas de vacío como el. Se arrastró hasta el bastidor y pintó lo que recordaba: un agitado y abstracto autorretrato. Al finalizar la obra, su firma en forma de clavel.
—¿De qué lado del espejo me encuentro? —se preguntó mientras quitaba las astillas de sus manos.
Relato:
Luego de leerlo por cuarta vez, sabía que estaba terminado. Decidió guardarlo en el cajón de su escritorio; el relato estaba listo para mandar a la editorial. El sol de la mañana pegaba en el rostro de Laura, generando una sensación de alivio. Se relajó en su silla y estiró los brazos; observó brevemente el cuadro abstracto que colgaba encima de su escritorio y por primera vez, no le devolvió la mirada.
—Sabrina, apurate que hay que pasar por la florería y se nos va a hacer tarde —gritó, levantándose de la silla.
Se cumplían 5 años desde que la maldita cirrosis se había llevado a Joaquín y, como todos los años, lo iban a visitar con sus flores favoritas.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in