Ese día tirados en la plaza, creo que me mentiste cuando dijiste que jamás lo habías pensado. Yo creo que sí lo hiciste. Entre tu sonrisa de descarado y humo de cigarro, hay tatuajes en tu cuerpo que ni vos sabes leer, ¿o no querés? ¿o no los habías notado?
Mirá... Nunca fuiste un tipo idiota. O quizás sí, pero no de aquellos idiotas por meditación, sino idiotas en cuanto a la acción, a sus decisiones.
Siempre tuviste un potencial reprimido, pero, ¿qué es un potencial sin haberse potenciado, no? Pues un potencial sin haberse potenciado para mi es uno ahogado. Como aquel que sí tenía para decir pero algo o alguien lo detuvo, porque ¿Sino qué habría de silenciarlo? ¿Él mismo? O quizás me preguntarías: ¿Acaso era necesario potenciarse? ¿Todo aquel que supo algo tuvo que haberlo dicho? Y no sé si tengo respuesta para eso, pero era como si verte fuera leer un "2+2=" sin poner el 4, ¿Qué te detuvo a hacerlo?
No, no a ponerte en 4... Me refiero a ¿Qué te detuvo a seguir?
Te entretenes entre jodas, drogas y bandas, mientras tu alma lucha por salir de ese cuerpo, que no la reclama como suya y se cega camino al infierno.
Sin más, digamos que empecé la reflexión por simple aburrimiento, pero no es que seas alguien tan relevante en mi vida como para seguir la disputa por más tiempo. Seguir divagando entre tus traumas me incomodaría, pues es parte de tu privacidad e intimidad, y no tengo nada que ver con eso.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in