domingo.
Feb 9, 2026
La ventana da vista hacia el exterior.
Desde la calle puedo ver sólo la sombra de las cortinas. Imagino que estás dentro, tal vez durmiendo, tal vez leyendo.
Hay una barrera que no puedo cruzar así que me mantengo ahí. Viendo todo desde lo que ahora puedo tener.
Fantaseaba con que tú te asomaras y me sonrieras. Me dirías "ven" con la mano y yo, embrujada, caminaría hacia allá. Estar del otro sitio, abrazarte y sentir tu perfume, el calor de tu abrazo como una promesa de que estabas ahí. El domingo dejaría de ser sombrío para pintarse de color y nos desharíamos de las capas y las culpas.
Te diría todo.
Te besaría todo.
Sostendría tu rostro entre mis manos y me desvanecería a pesar del miedo y el temor.
Te diría.
"Te extraño" y me dirías que también lo haces ¿Lo haces? No lo sé.
Te preguntaría.
"¿Cuánto tiempo me esperaste?" y tú dirías que siempre. Como si un siempre fuera la respuesta correcta.
Envidio la gestión con la que te manejas, ojalá tuviera un cachito de esa fuerza. Pero aquí estoy, imaginando cosas. Imaginando y fantaseando con algo que no sucederá.
Tal vez porque yo he mirado el teléfono esperando tu llamada, he visto la puerta esperando por tu llegada y el buzón por tu carta. La vida por tu presencia.
Te he esperado y tú no has venido.
Así que suspiro dándome la vuelta y avancé por la calle, mi bolso en una mano y la ingenuidad en otra.
Ojalá no me hayas esperado y no me extrañes. No quisiera que vivieras con esta condena a la cual yo misma me he atado.
Te quiero libre.
Me quiero libre.
Nos quiero.
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