mobile isologo
search...

Destiempo.

Jan 9, 2026

41
Destiempo.
Start writing for free on quaderno

A veces digo que quiero estudiar, que quiero aprender, que quiero escribir, como si eso pudiera ordenarme un poco.

Tengo 22 años y a veces siento que no sé nada de lo que “corresponde” saber. No sé matemáticas, no recuerdo ecuaciones, no entiendo un pizarrón lleno de números y letras. Me pierdo en esas conversaciones donde todos parecen manejar códigos que yo no tengo. Y me siento tonta, o fuera de lugar.

Pero después me acuerdo de que hubo otras cosas que tuve que aprender antes, cuando todavía era una gurisa. Aprendí a cocinar porque alguien tenía que hacerlo. Aprendí a arreglar mi ropa porque no había nadie más que la arreglara por mí. Aprendí a escuchar, a cuidar, a consolar… aunque nunca aprendí a consolarme a mí misma.

Aprendí a escribir, primero historias inventadas, y después pedazos de mi alma. Sin querer, descubrí que esos pedazos eran iguales a los de otras personas rotas que buscaban lo mismo que yo, no sentirse tan solas.

Me enseñaron, o la vida me enseñó, que tenía que salir adelante, tener un futuro, “ser algo”. Pero nadie me enseñó que solo tengo 22, que no tengo que estar lista para nada todavía, que puedo fallar sin que el mundo se caiga encima.

A veces me pregunto qué pasa si fracaso. ¿Se termina todo? ¿Me quedo sola? ¿El cielo se apaga? Y la respuesta es no. Pero esa respuesta no me la creo siempre.

De chica aprendí a leer el ambiente, a medir el humor de una habitación antes de hablar. Aprendí a no pedir demasiado, a no ocupar espacio, a llorar bajito. Aprendí que si somos cinco y hay cuatro sillas, yo soy la que se queda de pie. Que la mejor parte nunca es para mí. Que no hay que ser codiciosa. Que lo mío puede esperar.

Y así, sin darme cuenta, la gente empezó a creer que yo podía con todo. Que resolvía siempre. Que hacía magia con poco. Que era fuerte, eficiente, impecable. Y ahora me cuesta decir que no. Me cuesta soltar esa expectativa que no es mía, ese sueño que no inventé yo, esa profesión que otros imaginaron para mí.

Me cuesta fallar sin sentir que decepciono a alguien.

A veces me siento inútil por cosas que no debería: por no poder estar quieta, por no saber descansar, por sentir que si no hago algo “útil” entonces no valgo nada.

Me cuesta simplemente existir, sin justificarme.

Y lo peor es que todavía me pregunto, ¿y si no quiero?
¿Y si hoy no quiero ser fuerte, ni eficiente, ni sabia, ni adulta?
¿Y si quiero ser solo una piba de 22, que respira, que intenta, que se equivoca, que vive?

Pero supongo que eso también hay que aprenderlo.
Aprender a quedarme quieta.
Aprender que no pasa nada si me siento.
Aprender que no todo lo tengo que cargar yo.
Que incluso quienes crecimos antes de tiempo también tenemos derecho, por fin, a ser jóvenes.

Florencia Ojeda.

Comments

There are no comments yet, be the first!

You must be logged in to comment

Log in