mobile isologo
search...

Destiempo 2.0

Jan 9, 2026

37
Destiempo 2.0
Start writing for free on quaderno

Tengo 22 años y, sinceramente, pensé que esta etapa iba a sentirse distinta. Se supone que los veinte son ese tiempo “mágico” donde podés equivocarte sin que el mundo se caiga, donde podés estudiar algo que no te convence, subirte al tren equivocado y terminar, por suerte, en Roma; salir de fiesta, volver de madrugada y trabajar igual, bueno algunos lo hacen, los que yo llamo “suertudos”.
Pero no lo estoy viviendo así. No sé si alguien realmente lo vive así.

Yo me siento estancada. Me veo moviendo los ojos de un lado a otro mientras los demás avanzan, compran cosas, se mudan, resuelven su vida. Y yo sigo en la casa de mis padres, sin poder dar ese salto que tanto deseo, estudiando algo que no me llena, que no me mueve, que no me despierta nada.
Y sí, ya escuché mil veces el famoso, “Estudia algo que te guste” Y eso lo escuché tantas veces que ya perdió el sentido.
Pero nadie te explica que estudiar lo que te gusta también cuesta tiempo, dinero, estabilidad… y que quizá eso te deja estancada cincuenta años más en el mismo lugar.

Ni tampoco te explican que pensar solo en carreras “con salida laboral” te hace olvidar qué querías vos, realmente vos. Estoy en ese punto, en el que todo se siente extremo, como si elegir mal fuera una condena de por vida.

Es agotador este vaivén emocional. Porque hay días en los que me levanto con ganas de todo, de trabajar, emprender, aprender un idioma, construir una casa, formar una familia, imaginar un futuro limpio. Todo parece posible
Y después están los otros días… los que abundan más.
Esos donde me levanto y pienso, “Desperté, otra vez”.
Donde el estrés aparece sin motivo, donde cuestiono cada decisión, cada paso. Donde recuerdo todos los amigos que perdí y no sé muy bien cuándo se fueron. Días donde quiero cambiar mis hábitos, pero no puedo. Y todo se siente como un laberinto sin puertas.

A veces abro Netflix y me pregunto dónde están las historias reales.
¿Dónde están las series de veinteañeros que no saben para dónde ir, que buscan amor y estabilidad mientras sobreviven a una crisis nerviosa? ¿Dónde están los personajes que lloran en la ducha, que comen sin hambre, que no pueden dormir porque sienten que la cabeza no se apaga nunca?
Si existieran, seguramente no serían tan entretenidas, porque las personas tienden a lo idealizado, lo fantasioso. Pero serían más honestas.

Porque esto también pasa, no tenés ganas de hablar con nadie, y si no hablás con tu familia sos una malhumorada, pero si hablás con tus amigos, esos que están pasando por la misma crisis que vos, tenés energía solo para ciertas cosas y para otras no. Es un equilibrio extraño, inestable, agotador. Y nunca falta alguien que se lo toma personal.

Leí muchas frases que dicen:
“Todo esto te llevará a una versión más fuerte de vos.”
Y quiero creerlo, de verdad quiero.
Pero hoy, mientras todo da vueltas, lo único que siento es que esta etapa me está dando una paliza. Me revuelve las emociones, me rompe lo poco estable que tenía, me obliga a cuestionarme quién soy y hacia dónde voy.

La adolescencia fue dura, sí. Fue un campo minado. Pero nadie te avisa que los veinte son una bomba atómica, te destruyen, te levantan, te hacen creer que sos capaz y después te dejan temblando sin saber qué hacer.
Llorás por meses, sin exagerar, en la ducha, en la cama, mientras comés.
Sentís que el tiempo se te escapa, que el futuro te pisa los talones y que no hay manual para nada.

Y entonces llegás a esta conclusión, La crisis de los veinte es demasiado larga. Te obliga a desconocerte y reconocerte una y otra vez. No te mata, pero te cambia. Y te deja ahí, en ese limbo extraño donde querés avanzar, pero todavía no sabés cómo.

Si estás viviendo algo parecido, creo que esta carta también es tuya.
Porque nadie nos enseñó a sobrevivir a esto… y sin embargo acá estamos.
Intentando, a destiempo, encontrar nuestra manera.

Florencia Ojeda.

Comments

There are no comments yet, be the first!

You must be logged in to comment

Log in