Un año ha pasado desde la última vez que supe de ti,
desde la última vez que existimos en la misma vida.
Y aunque sobreviví…
a veces todavía no entiendo cómo lo hice.
Pasé por tanto este año...
Hubo días donde sentí que me rompía por completo,
días donde tuve que aprender a levantarme sola,
a fingir que estaba bien,
a seguir viviendo con un vacío que nadie más veía.
Y sí,
estoy bien ahora.
O al menos mejor.
Aprendí a sonreír otra vez,
a continuar,
a hacer mi vida incluso con tu ausencia.
Pero hay noches donde todo vuelve.
Noches donde todavía quisiera que regresaras, aunque fuera solo una vez más.
Solo para abrazarte de nuevo,
para sentir tu perfume cerca,
para escuchar tu voz sin imaginarla.
Porque ha pasado un año…
y sigues siendo el dueño de mis noches,
de mis sueños
y de mis oraciones más silenciosas.
Hay algo tan triste en amar a alguien que ya no está contigo
y aun así seguir hablándole a Dios sobre él.
A veces me pregunto
si alguna vez dejarás de habitarme así
Porque el tiempo pasó...
la vida siguió
y aun así hay una parte de mí
que todavía te espera en secreto.
No como antes
No con desesperación
Solo con esta nostalgia inmensa
de quien un día encontró hogar en alguien
y jamás volvió a sentirse igual.
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