Había un tiempo en que la vida y el mundo no se parecían. Por mucho que se lo quisiera, el tiempo era un hombre apartado luego de que el mundo lo descubrió. Poco a poco se fueron conociendo y el tiempo le pidió al mundo que se hicieran amigos. Fue así como la tierra y el sol empezaron a crear. Crearon plantas y árboles. Crearon paisajes y muchas personas, también animales y sombras.
Entonces el mundo cobró vida, y a partir de esa unión, todos los hombres y mujeres del mundo aprendieron a amar y a creer en sí mismos. Cierto día, una mujer y un varón se hicieron amigos, y cuando se enamoraron, decidieron hacer un bebé. Ese bebé creció e hizo amigos y amigas, y todos juntos se divertían.
Día y noche, el bebé aprendía sobre su papá y su mamá. Conocía de a poco los números y las letras y decidía jugar con sus juguetes para pasar el tiempo. Sus maestros, personas grandes que le enseñaban cómo jugar con sus juguetes, le enseñaron a crecer cada día más fuerte e inteligente, y fue así como llegó a la edad que tienes hoy.
Desde la mañana hasta la tarde jugaba con sus amigos y amigas, aprendía y se divertía y sus juguetes la ayudaban a amar. Un día, sus juguetes favoritos la divirtieron tanto que empezó a amarlos, y fue así como eligió sus virtudes.
Le puso nombre a sus juguetes y ellos le pusieron un nombre a ella también, y con el correr de los días, todos eran felices y se divertían juntos, hasta que un día, perdió a uno de sus juguetes. Decidió entonces ir a buscarlo. Pasó por bosques encantados y ríos de lava. Suspendida en el aire, encontró su camino y divisó un cohete que la llevaría a la luna, donde estaba su juguete, puesto que un mono inteligente lo había capturado y llevado allí.
Entonces, la niña encendió la nave y viajó por el espacio hasta llegar a la luna, donde había una casa con muchos juguetes capturados. Juguetes de niños que ella no conocía y decidió regresar a casa con todos ellos, pero entonces debía convencer al mono de devolverlos a todos!
El mono le pidió sólo una cosa a la niña, y era que cuando regresase a la tierra, le devolviera a todos los niños y niñas a los que había quitado sus juguetes con una sonrisa y muchos deseos y sueños por cumplir. Entonces la niña aceptó y el mono la ayudó a devolverlos a todos los juguetes a sus dueños y dueñas.
El mono vivió mucho tiempo más, pero nunca más capturó juguetes, puesto que la niña lo había ayudado a ser feliz. Y a la niña le dieron muchos amigos y amigas y desde ese momento decidió querer a todos los niños a los que les habían quitado sus juguetes. Y fue así como la niña se divirtió mucho con los amigos y amigas a los que les devolvió sus juguetes y entonces, al regresar a casa, mamá y papá le dijeron que la querían mucho, y mucho más por regresar con todos los juguetes de sus compañeros.
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