Casi a medianoche,
me preparo en silencio para recibir otro día.
Me recuesto en mi cama,
la única que me abraza,
esa que, al amanecer,
me aprisiona con su calidez,
que al sentirse como una suave caricia; me atrapa
y hace desvanecer algunos instantes de mi existencia.
A mi lado,
Una ventana por la que cada día veo pasar el amanecer y la caída del sol,
como una de las muchas escenas en la"obra" del destino.
Me quedo allí, contemplando la nada,
porque el sublime paisaje que se revela ante mí,
me resulta indiferente; se pierde en el ruido de mis pensamientos.
Mis ojos se despliegan hacia adentro
y allí me cuestiono,
¿qué he hecho con mi vida hasta ahora?
Junto a la ventana,
un pequeño cuadro: un oso desprolijo pintado por mis propias manos,
cuando me creía dotada de dones para el arte.
Tomo el móvil, algo usual y por inercia,
como si buscara en otras vidas lo que no hallo en la mía.
Miro a través de ojos ajenos,
vivo vidas que no me pertenecen,
pero que despiertan en mí, sensaciones indescriptibles.
El tiempo "es relativo",
pero mi desasosiego no lo es
y en mi segunda década de vida,
me sostengo en la idea de que mi sed de sentido me enceguece
y permanezco en la búsqueda insaciable
de saber
Quién Soy.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.
Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in