si saturno y júpiter tuvieran un niño, estoy seguro, llevaría tu nombre
astro voraz de destellos
vislumbré tus ojitos antes de nacer y he vivido anhelando que me vieras desde entonces
¿acaso las galaxias del universo se unieron en tu nacimiento? o cómo explicas que la miel recubra tu piel y tu sonrisa contenga todos los océanos en ella
enciclopedias completas forjando tu intelecto, mientras el corazón de plumas suave y ligero contiene la nobleza capaz de remendar un alma herida _la mía_
tu existencia le devuelve sus sueños abandonados a mi yo ingenuo, con tu gracia estelar, rayitos de claridad,
deseo encuentres todos mis poemas sobre tu vientre al despertar
pues dichoso yo, víctima de una sensibilidad poco habitual, encontrarse con la paciencia, el cuidado reconfortante de unos brazos que protegen la vulnerabilidad más allá de una cortina de cartílagos y huesos
te quiero, te quiero, te quiero
te quiero con tus tejidos y tendones unidos a mí, abrazados hasta que el tiempo nos depoje de piel, con el calor de tus manos retando la fogata del sol, en este lugar que nos calentará a los dos,
seré tu alimento, tu fiel compañero, ese que se aferra, ahora y siempre, a tu pulso contra cualquier tormento
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