Me regalaste los lirios que de tu llanto crecen, con la luz de la Luna, sobre todos tus lunares
Pequeños delirios, que en el mundo de tus sueños en un cajón acomodas por pares
Pero elegiste digerir las ideas que otro masticó por vos
Y te vi tan enojada, mí amor, sin poder hacer nada.
Ahora paseas distraída en lugares donde ya no vamos a estar más
En compañía de pequeños animales que buscan un poco de tu querer
Y llena de nostalgia, compras marcos que dejas vacíos, llenos de momentos que no podrán ser.
Suspiro y expío un mea culpa, pues lo brutalista de mis ideas arruinaron tu lienzo de libertad.
Perdida en tus sitios favoritos, tan cómoda en donde sabes que no deberías estar.
Del cansancio de tus ojos, distingo que al menos hay gracia en las cosas que olvidaste
Como salir a correr estrellas fugaces, que al menos ya no te molestan con malas noticias
Y aún así observo una muy tierna y triste sonrisa casi fingida, reposando suavemente por debajo de tus ojeras
Y de tus ojos hinchados, que ni siquiera pintaste.
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