En un mundo donde todos tienen poderes, lo difícil no es aprender a usarlos, porque en las escuelas enseñan lo que es y como mantenerlo bajo control.
Lo difícil de vivir en un mundo donde todos tienen poderes, es no tener poder alguno.
Los sistemas de transporte, vivienda y el día a día están construidos para ser portador de una habilidad.
A mi me tocó ser un individuo dentro del 0,7% que no es portador de habilidades.
No creas que todo el mundo usa habilidades en cualquier momento y lugar, como lo muestran en las típicas películas, donde usar una habilidad no genera cansancio o agotamiento.
Caminar por la calle se siente de lo más normal. Es raro ver a alguien que haga uso de sus habilidades cuando simplemente tiene que caminar.
Por supuesto que tampoco hay mucha gente volando porque esquivar el tráfico entre, sistemas de transporte aéreo, otras personas voladoras y las aves o insectos que andan por ahí, lo hace imposible.
Pero hay ciertas áreas que adaptaron todo su sistema de funcionamiento para depender de habilidades. Como lo es el transporte aéreo.
No es que la tecnología haya avanzado mucho desde el primer despertar, sino que varias empresas optaron por ahorrar con ciertos gastos fijos con el uso de las habilidades.
Y ahí estoy yo, caminando hacia la fábrica de papeles, ahí me toca trabajar hoy.
Buenos días — Le digo a la guardia de seguridad de la entrada mientras paso a marcar mi presente con la huella.
Buenos días ¿Usted es nueva?— Dice la guardia con una sonrisa.
Si, hoy es mi primer día— Respondo mientras la custodia revisa en la pantalla de su computadora el nombre de la persona que acaba de dar el presente. Que tenga un excelente día señorita Coffman. —
Gracias. — Asiento con la cabeza y avanzo.
Han pasado ya 8 horas, es hora de que la gente empiece a irse. Después de esto, la fábrica queda cerrada y solamente custodiada por 5 guardias, contando el de la entrada.
Solo debo esconderme un rato hasta que suenen las alarmas de cierre.
No vi nada inusual mientras hacía mi labor. No encontré nada que valiera la pena. Pero por algo me mandaron a este lugar.
Suena la alarma. Eso significa que el último empleado ya salió de la fábrica. Mis datos se tendrían que haber borrado del sistema pasadas las 3 horas desde mi ingreso y parece que si. Todo en orden.
Llevaba puesto un mameluco azul el cual decido no sacarme porque es realmente cómodo, a pesar de tener mi vestimenta real de trabajo debajo.
Estoy totalmente armada.
Me han enviado a mi y a otro habilidoso a encontrar una inusual plaga de perros de pradera que al parecer son todos portadores de la misma habilidad. Son pensantes e inteligentes, tanto, que pueden hablar el idioma de los humanos.
Pero no han llegado en son de paz. Su mordedura genera una parálisis en las personas que puede durar toda la vida.
No soy exterminadora de roedores.
Aunque este trabajo lo tendría que haber hecho uno.— digo en voz alta suspirando.
Soy asesina. Y por alguna extraña razón la empresa decidió que éste es un trabajo para, no solo una asesina de humanos sino para una no habilidosa.
Hay una particularidad con los no habilidosos, no importa el poder de un usuario. No tienen efecto sobre los no habilidosos.
No es que tenga un escudo o algo por el estilo. Sino que el poder que sea dirigido a mi simplemente no se activa, de todas formas el poder que ocurra a mis alrededores pierde intensidad y no llega a lastimarme o afectarme.
Se apagan las luces. Empieza el trabajo.
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Un poco de esto y aquello que sale de una cabeza que nació para contar historias. Son mis sueños, los recuerdo con bastante detalle así que, qué mejor que compartirlo.
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