Señora, tenga cuidado con los vampiros.
Es fácil reconocerlos aunque oculten sus colmillos
los llevan bien puestos, tienen tez blanca y ojos claros bien ciegos.
Tienen una voz encantadora y usan melosas palabras, asi es como captan
así es como cazan.
El sol no les hace nada, no brillan ni se desintegran, al contrario
se asolean como iguanas.
Aunque tengan millones de años su fijación está en
las jovenzuelas ventiañeras vulnerables,
medias freaks, incompatibles sociales
incan sus dientes dejando profundos huecos.
No les importa si son sionistas, artistas, liberales o de mano contraria
Los vampiros, Señora, sólo quieren chupar sangre.
Quizá sólo necesitan colágeno.
Quizá sólo necesitan sentirse superiores y admirados.
Quizá les divierte decorar sus salas con corazones embalzamados.
les ponen nombre, apellido y un cuento de encabezado.
Sabrá usted, Señora, que los vampiros no se convierten en murciélagos
por más ratas ordinarias que sean
los vampiros de noche se convierten en gato
que van saltando de techo en techo, de muro en muro,
observando de perfil en los perfiles.
Hombres gatos, hombres vampiros gatos que arañan muerden
y te maullan por un mimo
Si se los das ya no lo quieren
así de tonta te tienen.
Los vampiros, Señora, son también parásitos
los médicos no los diagnostícan porque no creen en criaturas
pero créame, Señora, éstos bichos existen no es ninguna tontería
Solo básta de una simple picadura para que te sumerjan en la agonía
de una eterna condena a la locura
Pican en el cuello porque está cerca de las venas que van derecho al cerebro
el bicho sube al bocho, Señora
allí usted está completamente perdida.
No te dejan mapa, no te dan indicaciones, sólo te comentan boberias
así es como te hipnotizan y te alejan de vos misma.
El parásito se adueña de tus fantasías y tus sueños se convierten
en idealizaciones surrealistas
crepúsculo, luna nueva, eclipse y amanecer
A todo esto se lo digo, Señora, para que no le pase a usted
Cuídeseme Señora, cuidesemé
que tontearse por un vampiro es lo peor que usted puede hacer.
Un día yo me descuide e imaginará que paso...
lo peor
me pico un gato vampiro, la herida me ardió.
Tanto tanto me ardió que ahora al pensarlo me arranca
una imaginaria comezón, me pica el antebrazo, me pica el corazón
No se deje engañar, Señora, le pido por favor
es insufrible el residuo que dejan los parásitos
te pica el culo, el cerebro, la piel,
si le pica rasquese, Señora, rasquese.
Yo no le funcioné, mi sangre no quizo beber
de Señora a Señora le diré
que no todo está perdido, porque cuando una ya ha caminado
por un largo recorrido es más facil pararse frente al vampiro
Esto no les gusta, los espanta como el ajo
como las balas de plata
Se dan cuenta que las señoras somos una estaca
que no compramos tan fácil
la hipnosis por más que esté barata
De todos modos, no pecaré de mentirosa porque a veces
he descarrilado, son tan encantadores Señora, tenga cuidado.
Hice idioteces y actué como nunca he actuado
al ser actriz imaginará cuántos roles he encarnado
pero de todos estos, en ninguno a tal escala
me había humillado
ahora soy la loca del barrio que rimo como nunca he rimado
Como odio rimar, pero me sale casi solo
debe ser otro efecto secundario del parasitario
Pero ya sabe, Señora, ya se lo he advertido
ahora sólo queda en usted no entongarse con uno de estos pervertidos.
Ahora yo ando de vampira
desvelada por las noches y adormilada durante el día
Pero yo no me convierto en nada, ni me voy de cacería
Descorcho mi propia sangre y brindo frente a un espejo
con bronca y alegría.
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