Resulta extraño
que después de aquel relámpago
que nos atravesó la primera vez,
las cosas hayan cambiado tanto.
Porque en ese instante,
cuando el mundo se detuvo
y tus ojos se fundieron con los míos,
supe que me ibas a pertenecer.
Y tuve razón.
Eras vos,
esa chispa,
esa energía que me volvió loca.
Como un imán tan fuerte
que desde el primer momento
fundió tu camino con el mío.
¿Acaso el destino
nos tenía preparada esa tormenta?
Nos amamos,
nos besamos,
nos sentimos,
vivimos historias
que no caben
en un catálogo común y corriente.
Y me sentí tan viva,
tan feliz,
y tan extraña al mismo tiempo
de vivir algo que nunca había vivido .
Ahora es triste imaginar
que quizá, al verte otra vez,
esa chispa no esté.
O sí,
pero el tiempo,
ese ladrón invisible,
haya hecho de las suyas.
¿Qué pasará
cuando te des vuelta
y tu mirada choque con la mía?
¿Nos reconoceremos en la nostalgia
o seremos dos extraños
que una vez ardieron?
No puedo evitar pensar
en la primera vez que te vi
y en aquella última.
La primera, llena de luz.
La última, apenada,
con dejos de despedida.
Tantas diferencias entre una y otra,
y sin embargo,
son esos mismos ojos
los que me hicieron derretir y llorar.
Ahora espero ese día,
ese nuevo encuentro,
con la curiosidad punzante
de quien sabe que algo se terminó,
pero no deja de soñar
con lo que fue
y con lo que podría ser.
¿Hablarán nuestros ojos por sí solos?
¿Dirán un te amo sin decirlo,
o un te amé
que aún duele,
aunque el silencio lo esconda?
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in