El día que las estrellas cayeron, atravesando y surcando los cielos, sentí mi alma caer al suelo. Si escuchaste algo tal vez fue ella rompiéndose en mil pedazos. No cabe duda de que, aún despierta, tu presencia se manifestó calándome los huesos.
Desperté buscándote. Una silueta apareció por primera vez en mis aventuras noctámbulas. Desde ese preciso momento, siempre me encuentro buscando algo, a alguien. A día de hoy no sé a quién ni a qué.
Es una sensación exhaustiva que siento en el pecho por cada instante que pasa. Tengo las memorias escritas en la palma de mi mano, lo poco que puedo salvar en el momento que volví a la realidad, que abrí los ojos; cuando ya no puedo reanudarlo.
El sueño que siempre tuve, pero al que no puedo volver una vez despierta.
La sensación de que perdí algo me atormenta y me encuentro revisando todos los rincones. Una persona, una presencia, algo que me recuerde a quién o qué estoy intentando atar los cabos en mi cabeza.
Una noche desperté y te soñé con los ojos abiertos. No hacía falta cerrarlos de nuevo.
Espero verte despierto.
If you liked this post, consider buying the writer a coffee
Buy a coffeeOur picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in