Ella vive al otro lado del océano. Quizás fue a probar suerte. Cuando vivía acá hablábamos. Una vez allá también. Pero la distancia y mi inconstancia al comunicarme fue cortando el dialogo.
En estos días fantaseo cruzar el gran charco. Llegar hasta ella. Mirar sus ojos color mar caribeño. Abrazarla. Desnudarme en palabras. Que conozca de parte mía la verdad. Dejé de ser virgen con respeto al amor. Y eso sucedió cuando la vi por primera vez.
Gracias a ella entendí mejor que nunca a Cortázar, él escribió: "lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio."
No creo volver a verla. Y esta historia es de desamor. Pero rica en experiencia ¿Qué mejor que comprender a Cortázar? Deseo que tengamos la oportunidad de hacerlo.
Ojalá nos encontremos. Nos riamos y brindemos. Por su experiencia y la mía. Por la vida y el futuro ¿Qué futuro? El que visualizo. Caminando en Francia y cantando: “Nada como ir juntos a la par.”
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