Me hago esta pregunta y no sé si tengo una respuesta.
Porque dejarse ver no es mostrar una foto, una sonrisa o una versión prolija de uno mismo. Eso es fácil.
Lo difícil es dejar que alguien vea lo que no está tan ordenado.
El cansancio. Las dudas. Los días de mal humor. Las inseguridades. Las partes que una intenta acomodar antes de abrir la puerta.
A veces pienso que no quiero mostrar ciertas cosas demasiado pronto. Como si hubiera que ganarse el acceso a esos rincones. Como si necesitara estar segura de que quien entra va a quedarse un rato.
Pero también me pregunto cuánto de eso es cuidado y cuánto es miedo.
Miedo a decepcionar. Miedo a que vean que no siempre estoy bien. Miedo a que descubran que detrás de la imagen que sostengo hay una persona común, con contradicciones, heridas y días difíciles.
Quizás dejarse ver no sea contar todo de golpe.
Quizás sea animarse, de a poco, a no esconder cada imperfección.
Permitir que alguien conozca no solo mis luces, sino también mis sombras.
Y confiar en que el valor de un vínculo no se mide por lo linda que me veo en mis mejores días, sino por la libertad que siento para existir también en los peores.
Todavía no sé bien cómo dejarme ver.
Pero empiezo a sospechar que no tiene que ver con ser perfecta.
Tiene que ver con dejar de esconderme tanto.
If you liked this post, consider buying the writer a coffee
Buy a coffeeOur picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in