Me diste un beso y te marchaste, un beso frío en mi mejilla. Un abrazo tan cálido, pensé, que rico se siente. Pero el calor se esfumaba de pronto, ya el sonido lo escuchaba, tu aroma se marchitaba. ¿Qué hiciste?
Te marchas sin mirarme como antes lo hacías, te noto apresurada, riendo a carcajadas, tus manos nos están limpias, van rojas, ensangrentadas. ¿Que me hiciste?
Mis piernas no responden. No me escuchan mis manos. Una tormenta de voces en mi cabeza resuenan como parlantes en un mercado. Te marchas y ni un suspiro emito por ti. ¿Qué te hiciste?
No volverás, ya lo entiendo; igual no estaré para ti si así lo decides después. Apago las luces del entendimiento, borro los recuerdos, no hay alegría ni tristeza. Nadie sabe que mi sueño será eterno. No veo ángeles, no es el infierno, no hay demonios. No estás radiante. ¿Que nos hicimos?
Adiós... No me escuchas... Adiós...
De otro no vale nada pero de ti se siente el dolor inmenso... No en la herida que me dejas en la espalda, sino el corazón que llora porque su alma lo traiciona. ¿Qué haremos ahora?... No te vayas... Judas... No te vayas...
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in