"Quiero ir contigo a donde vayas, pero si no quieres, no hay problema." (Ed Maverick, dic. 2024)
Si un día me olvidás, pero sos feliz, lo demás no tiene que importarme a mí, ¿no?
¿Cuándo es que me puedo despedir de vos? De vos, que tan experta eras en el mutismo que guardan las despedidas por sí mismas.
Sé que mucho de lo que nos pasó no lo puedo revertir pero solo sé que quiero ir con vos hacia donde sea que vayas, no hay ninguna línea que no tema cruzar ni andén de peatones que respete cuando se trata de traerte a colación, vivo casi que por costumbre contradiciendo mis ideales y eso es algo que se expone con extrema alevosía cuando intento verbalizar el por qué de mis acciones. Cuando no conozco el por qué, cuando no tienen por qué.
Quise jugar a ser hospital de heridas ajenas y terminé intoxicándote en silencio en cada alta solo por el disgusto de verte marchar, aunque hoy tu imagen esté manchada, aunque hoy no sé qué hacés en pos de sanar.
Solamente quise ver si era capaz de soñar despierto otra vez, si era capaz de ser la mejilla que pide un beso y no la boca que lo dé; si era todavía capaz de ser la cadera que se agarra y no las manos que la sostienen.
Jugué con mi masculinidad sobre la línea tanto tiempo buscando tan solo consuelo qué de tanto tocarte sin preámbulos encontré el ángulo para hallarme tocando suelo. Sé que sos importante, lo sos, porque caminabas por delante mío dando un segundo paso a cada hoguera pisada sabiendo tras haber dado el primero que tu suela ya quemaba.
Y eso, para mí no es nada más ni nada menos que la definición de amor. Eso es la definición de lo que hoy ya no para nos pero si para mí queda, bien dijo un Fernández: la confianza no es poner la mano al fuego, es querer ponerla luego de que la primera aún queme (Brock Ansiolitiko, Jul. 2017).
Un verano en tu casa no fue tan malo, lo malo fue verlo partido al medio... Y no verlo mejor así. Donde pensé que oscilábamos entre el péndulo que danza entre ser amantes o ser cónyuges de un matrimonio que imposiblemente podría verse desligado sentimentalmente.
Sigo barriendo y limpiando cada día que pasa, antes, durante y luego de la internación y todos los días siguen siendo días a medias; no tengo el gusto ni el permiso legal para ir corriendo a tu casa a darte un abrazo en silencio para luego rendir las cuentas pendientes que hagan falta. Dada mi situación solo puedo alternar entre la transferencia de internación y la transmisión de información que nunca sabré si llegó dada mi mala suerte y mal pie dejado en medio del mar, manchándolo como mancha su nombre aquel que tiene que irse pero no se quiere marchar, y por capricho deja daños irreparables que nunca podrá enmendar.
Hoy la falta de tu presencia baila en los ojos de Jenko y no quiero divagar en cosas que no están, que se van y que aún se ven pero te dejan lidiando con ver cómo no se van los sentimientos aún dejándote de ver, aunque primero debería haber empezado por querer quererme, para no perderme por quererte sin querer.
Te extraño, no importa cuánto no lo piense, solo sé que pesa y no soy capaz de sentir frío en este invierno por ser invierno, sino por la falta de tus brazos y mi obligación de plasmarlo en un cuaderno.
Con añoranza y desidia, firma Nicolás.
If you liked this post, consider buying the writer a coffee
Buy a coffeeOur picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.
-increased-Yy0Syq.jpeg)

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in