mobile isologo
search...

Cinco sentidos no son suficientes.

mar

May 13, 2026

4
Cinco sentidos no son suficientes.
Start writing for free on quaderno

Nunca estuve tan cansada. Nos pasamos todo el día corriendo por la ciudad, hacerlo sin rumbo derrocó mi concepto de viajar, ahora es meramente existir al mismo tiempo que sucesos que se alinean sin querer conmigo, y con él, en lugares en donde nunca habíamos estado.

El viento acariciaba mi piel mientras esperábamos el metro, la estación era enorme de esas que no se avistan en nuestra ciudad natal. Las voces que nos rodean nos suenan alienígenas, y ni un gramo de contexto se nos presenta para poder adivinar lo que hablan.

El contacto era permanente, un peso cálido sobre mis hombros que me mantenía cerca de su figura, su olor llenándome los bronquios haciendo que aguante la respiración un rato más como si fuese a acercarnos, a atar nuestras almas— aunque considero que ya lo están.

Mientras esperábamos lo miraba, él me explicaba la arquitectura de la ciudad que recorrimos, la historia, quiénes eran los brillantes autores de las escuelas que dieron forma a dicho paisaje que embelleció nuestras almas y que nunca olvidaremos. Cada tanto soltaba pequeñas señales de que lo estaba escuchando, por si el brillo que mis ojos adquirían como propios al verlo no era suficiente. “Mm. si.”

Él me observaba enamorado como si su motivo para saber esos datos no fuese más que poder compartirmelos, unirnos en esta experiencia como si fuésemos uno, una simbiosis perfecta en donde él habla y yo escucho mientras que los conocimientos pasan a ser de ambos, sabiendo que luego los compartiremos otra vez cuando tengamos ochenta y nos hayamos olvidado de lo que era amarnos; así viajaríamos en el tiempo a través de esta experiencia momentánea pero eterna, volveríamos a aprender a amarnos y lo haríamos con la misma fuerza que antes.

El metro llego, fueron mis pies los que se movieron pero no fui yo quien los guió, como siempre me apoyé en su calidez y dejé que esta guíe mi figura ya somnolienta que no quería más que acostarse en su pecho junto a sus latidos. Mis ojos subieron por cuenta propia a su rostro mientras nos acomodábamos en los asientos algo incómodos, similar a dos montañas de arena, que se nos acoplaban pero mantenían su característica firmeza exagerada. En un susurro dulce como los que siempre nacían a partir de su presencia se lo pregunté. “Decime, ¿Alguna vez pensaste en cómo se sienten los latidos de mi corazón?”

Se rió, no burlándose, sino de ternura. Lo vi en las arrugas al lado de sus ojitos, en las que se formaron en el puente de su nariz mientras esta frotaba con mi sien. Me reí con el, porque su dulzura me contagió y no quise más que fundirme en su piel para nunca separarme.

Su respuesta fue envolverme en un medio abrazo; una bufanda de carne que irradiaba no solo calor sino también cariño. El inicio de un abrazamiento eterno que nos envolverá hasta nuestro lecho de muerte. Un abrazo que inicia ahora, iniciará todas las veces que se presente, pero que en realidad existe desde el primero que hemos compartido. Una atadura que existe en todos los planos temporales que existieron, van a existir e incluso los que nunca lo van a hacer.

¿Sabrá él que cada vez que digo quererlo me refiero a todo lo que lo compone, lo que lo hace hombre y lo que lo hace mío? ¿Sabrá que nunca lo digo al azar sino que es la única manera que tengo para verbalizar lo que siento? Es tan complejo que la mejor forma de traspasárselo es a través de una palabra conocida, porque para poder explicarlo tendría que inventar un nuevo lenguaje en su honor— que no quiero dar a entender que no lo haría, fabricaría cualquier medio para asegurarme que mi amor llegue a su persona sin interrupciones, incluso nuevos sentidos porque los cinco con los que cuento no son suficientes para apreciar todo lo que es él, por ende no puedo quererlo lo suficiente. Creo que incluso aunque tuviese diez sentidos tampoco sería suficiente. Siempre querría quererlo más.

No sé decir cuánto tiempo estuve sumergida en mis pensamientos, pero como un salvavidas rescatándome de las profundidades del mar, la voz robótica  que salía de los parlantes me trajo a la realidad. En simultáneo sentí sus labios presionándose sin propósito alguno más que una expresión de cariño contra mi cabello, una sonrisa inocente nació de mi boca que no tardó en juntarse con la suya por tres segundos.

El vaivén del tren se volvía cada vez más lento, cada movimiento con más distancia entre sí, haciéndonos tomar cuenta de que estábamos por llegar a una nueva ciudad por conocer.

Su brazo se desenredó de alrededor de mi cuello, sentí un vacío momentáneo que no tuve tiempo de procesar porque no tardé en sentir su mano en la mía, disipando aquella sensación de alejamiento. No contábamos con nada para llevar, habíamos elegido viajar ligero solo con lo que teníamos puesto, y nuestras manos entrelazadas en honor a toda nuestra historia que se sigue escribiendo.

mar

Comments

There are no comments yet, be the first!

You must be logged in to comment

Log in