Antes iba a Mardel y después volvía a casa.
En Chapa.
Ahora voy a Chapa y a la tarde me vuelvo a casa.
En Mardel.
Antes esquivaba el centro,
el quilombo.
No podía esquivarlo mucho:
el quilombo estaba ahí.
El frío en Chapa pega el doble.
Todos los tipos de frío.
Mi estación favorita se volvió inhabitable.
Ahora esas paredes las habitan mis viejos.
La tele está más alta,
la posición de la cama no tiene sentido,
mi escritorio parece una baulera,
¿por qué está así la mesa?
Todavía quedan algunas camisas mías.
Volviendo a casa
el mar me quedaba a la izquierda.
Igualmente lo tapaba la oscuridad,
salvo algunas noches de luna brillante.
Volviendo a casa
el mar me queda a la derecha.
No necesito que lo iluminen,
con o sin luna, se que está ahí.
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