Cierro las páginas del libro,
el metal frío detrás de las cadenas que acaricio con mi lengua,
como un velo pálido que envuelve un día en el que la consciencia apenas susurra.
Estoy cerca, tan terriblemente cerca.
Veo a esas sombras correr delante de mí,
aquellas que parecen saber lo que nunca supe:
la diferencia entre querer y necesitar.
El viento roza mi nuca, serpentea por mi piel
y, como un amante traicionero, lame mi oído,
deslizando susurros en mis pensamientos.
Solo observo,
solo estuve tan cerca.
Lo que buscaba nunca fue lo que vi,
no eran simples reflejos,
sino una verdad que jamás llegué a alcanzar,
la de una mujer hecha para observar,
nunca para ser mirada.
El eco del silencio resuena entre mis cadenas.
Quédate en mis ojos,
porque los tuyos están tan dolorosamente cerca.
Desabrocho los botones, uno a uno,
cada palabra que escapa de mis labios se siente vacía.
Dime cualquier cosa.
Estoy cerca, tan cerca.
El sol, en su tibia indiferencia, me envuelve,
el viento se desliza a su lado como un testigo mudo.
Miro hacia abajo, luego hacia arriba,
sin saber qué camino tomar,
sin entender por qué estoy aquí, en este punto perdida entre el todo y la nada.
Estoy cerca, tan cerca.
Recuérdame cuando estas palabras sean las últimas,
cuando te vea en esa esquina oscura de mi mente,
vagando entre los eslabones de mis cadenas.
Mis uñas, que fueron suaves, se tornan garras,
y aún así, te acercas más.
Estoy cerca, tan cerca.
La adrenalina arde en mí,
pero es un fuego que no puedo sostener.
Estoy tan cerca... ¿para encontrar qué?
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in