Camino rodeada de espinas,intentando llegar hasta ti, aunque cada paso me desangra un poco más.
Los recuerdos se volvieron intangibles; ya no tengo pruebas de que alguna vez me amaste, solo esta sensación absurda de haberlo soñado todo.
Quemé la última foto que me unía a ti. Te di un último beso que sabía a despedida, y al vernos arder en el fuego sentí cómo mi corazón crujía por dentro.
No era la imagen la que se consumía, éramos nosotros, era mi fe. Era la versión de mí que te esperaba.
Caí al suelo, aferrada a las cenizas, manchándome las manos con lo poco que quedó, como si al apretarlas fuerte pudiera obligar al amor a regresar.
Pero no volvió nada:
Ni tu voz.
Ni tu promesa.
Ni tu mirada.
Solo humo.
Solo silencio.
Solo este vacío que ahora camina conmigo donde antes caminabas tú. Y sigo llorando, no porque crea que renacerás del fuego sino porque entendí que fui yo la que se quedó ardiendo.
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