Carta Al Padre, Franz Kafka, Noviembre de 1919
´´Hace poco me preguntaste por qué digo que te tengo miedo.´´ Pág. 1
´´Yo siempre me he escabullido de tu presencia, refugiandome en mi habitación, en los libros, en amigos, en ideas exaltadas´´ Pág. 8
´´No puedo creer que una palabra amable, un silencioso tomar de la mano, una mirada bondadosa, no hubiera conseguido en mí lo que se hubiera querido.´´ Pág. 11
´´Yo habría necesitado un poco de aliento, un poco de amabilida un poco dejar abierto mi camino; en lugar de eso tú me los cerraste, con la buena intención, indudablemente, de que fuera por otro camino. Pero yo para eso no servía.´´ Pág. 13
´´Por supuesto que no se te podía pedir que te entusiasmaras con aquellas pequeñeces infantiles, viviendo como vivías lleno de agobio y de preocupaciones.´´ Pág. 15
´´Por supuesto que yo también te he ofendido a ti con mis palabras, pero yo lo sabía siempre; me dolía, pero no podía dominarme, no podía morderme la lengua, me estaba la arrepientiendo mientras hablaba; pero tú te lanzabas sin más a ataque con tus palabras, nadie te daba lástima, ni al decirlas ni después de haberlas dicho; uno estaba completamente frente a ti.´´ Pág. 17
´´La imposibilidad de unas relaciones pacíficas tuvo otra consecuencia, en el fondo muy natural; perdí la facultad de hablar.´´ Pág. 20
´´[...] adquirí una manera de hablar entrecortada, y balbuciente, pero hasta eso era demasiado para ti; finalmente acabé por callarme, al principio tal vez por obstinación, después porque frente a ti no podía pensar ni hablar.´´ Pág. 20
´´[...] enmudecía por completo, me escabullía de tu presencia y sólo osaba empezar a moverme cuando estaba tan lejos de ti que tu poder, al menos directamente, no llegaba hasta allí.´´ Pág. 21
´´Tienes también un modo especial de sonreír, bellísimo y muy poco frecuente, una sonrisa callada, satisfecha y aprobatoria, que puede hacer completamente feliz a la persona a la que va dirigida. Yo no recuerdo que de pequeño, me haya sido dispensada a mí personalmente alguna vez, pero seguramente que ocurrió, pues por qué me la habrías negado entonces, cuando yo todavía te parecía desprovisto de culpa y era tu gran ilusión. Por lo demás, esas impresiones placenteras tampoco consiguieron a la larga otra cosa que aumentar mi sentimiento de culpabilidad y hacerme compreder aún menos el mundo.´´ Pág. 25
´´Solías llamar la atención sobre lo exageradamente bien que yo vivía y sobre el buen trato que se me daba. Eso es verdad, pero no creo que dadas las circunstacias, me haya servido de mucho.´´ Pág. 26
´´[...] (en el caos de la infancia ella fue el arquetipo de la sensatez)´´ Pág. 27
´´Es como alguien a quien van a ahorcar. si lo ahorcan de verdad, ha muerto y todo a terminado. Pero si tiene que ver todos los preliminares del ahorcamiento y sólo cuando le cuelga la soga delante de la cara se entera del indulto, puede que quede dañado para toda la vida.´´ Pág. 27
´´Por donde se mirara, siempre incurría una falta frente a ti.´´ Pág. 28
´´Yo podía disfrutar lo que tu me dabas, pero sólo con sonrojo, cansacio, debilidad, sentimiento de culpa.´´ Pág. 30
´´[...]frente a ti, yo haía perdido la confianza en mí mismo, adquiriendo en su lugar un inmenso sentimiento de culpabilidad.´´ Pág. 41
´´En este punto me había alejado un tanto de ti, efectivamente, y por mis propios medios, aunque eso recordara un poco al gusano que aplastado por detrás de un pisotón, se libera con la parte delantera y repta hacia un lado.´´ Pág. 47
´´Lo que yo escribía trataba de ti, sólo me lamentaba allí de lo que no podía lamentarme reclinado en tu pecho. Era una despedida expresamente demorada, despedida a la que tú me habías obligado, pero que iba en la dirección marcada por mí.´´ Pág. 48
´´[...] y en un niño con una imaginación autosuficiente pero fría, no la he vuelto a encontrar en parte alguna, aunque en mi caso personal eso haya sido la única protección contra el desgaste nervioso que produce el miedo y el sentimiento de culpa.´´ Pág. 49
´´[...] la opinión que tenía de mi dependía de ti mucho más que de ninguna otra cosa´´ Pág. 51
´´[...] lo que para ti carece de consecuencias puede ser la tapa de mi ataúd.´´ Pág. 56
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