Creo que ya no te quiero
y eso me pone triste.
Ya no sos el mismo, la gente de siempre ya no es la misma, yo no soy el mismo.
Fuiste cada uno de los veranos de mi infancia y mi adolescencia. Viste como nos conocimos y como lentamente nos vamos separando, cada enero un poco menos amigos y un poco más conocidos, y mientras más lo pienso, más me doy cuenta de que el problema soy yo. Quien en lugar de mantenerse firme en el lugar que siempre ocupó, simplemente empezó a aislarse, incluso estando ahí cada año sin falta. Rechazando algunas invitaciones por sentir que ya no pertenecía y reemplazando las apariciones en lugares comunes con horas y horas de estar en la cama sin hacer nada, sintiendo que estorbaba mientras todo seguía su curso. Quizás vos seguís siendo el mismo, y la gente de siempre sigue siendo la misma. Quizás yo soy el único que no sigue siendo el mismo, con cada vuelta al sol volviéndome un poco menos quién solía ser y un poco más en lo que me convertí. Y, a pesar de todo, siempre vuelvo una y otra vez, esperando con ansias el momento y en el fondo, esperando que el siguiente sea el verano en el que todo vuelva a su lugar.
Creo que todavía te quiero
y eso me pone aún más triste.
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