Querida Soledad:
Estoy exhausto; ya no hay voz que desee oír ni consejo que pueda seguir.
Anhelo un momento para observar con detenimiento mi habitación, salir y dejar que el sol queme mi piel.
Quiero sentarme a leer un libro y no entenderlo, dar un uso noble a mis manos, arpegiar las cuerdas hasta que me salgan callos.
Ver mil veces la misma película, reírme de mis propios chistes, saborear el agua como si fuera miel, acariciar mi rostro con los dedos, apagar la luz y encender una vela.
Deseo soñar despierto, tomar el peine y ondear mi cabello, moverme con las agujas del reloj, escribir sin buscar sentido, contemplar el pasado desde la galería y el futuro desde mi ventana.
Quiero empezar a vivir; soy una persona sencilla, y hasta tú, mi querida soledad, te has aburrido de mí.
siempre tuyo, RC.
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