Canino izquierdo.
Oct 27, 2024
Te esperaba,
te esperaba de la mañana a la madrugada.
Te esperaba aunque no hubiera consuelo de tu llegada.
Se me secaba la boca, hacía como si nada.
Me quitaba las lagañas a las seis a.m y a las nueve caminaba como si nada.
Te dejaba notas, mismas notas que se acumulaban bajo el stan hasta cada viernes de media jornada.
Despegabas una, medio leías y me echabas una ojeada. Una sonrisa disfrazada.
Te esperaba pero no te importaba,
te esperaba y lo sabías y aún avisabas de tu llegada.
Me rascaba la encía hasta que sangrara, pasaba la finitud de la punta de mi lengua embadurnándome del sabor metálico.
Mis caninos se afilaron en cada esperada.
Nunca viste mis caninos pues ya no hubo nada más para esperar.
Se te hizo fácil disolverte en la oscuridad sin siquiera un intento de predicar.
Ahora muestro mis caninos pues ya no hay nada que esperar.
Sufro de rabia inesperada.
Ahora no me gusta esperar, me he vuelto impaciente y el doble de testaruda.
Ahora la espera, espera que yo algún día vuelva a hacerme la de la espera o ser la esperada.
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