Siempre he tenido esta cosa por forzar vínculos, por mantener algo que ya murió con la esperanza de que pueda recobrar sentido y vuelva a la normalidad.
febrero 26, 2022.
Cuando era demasiado pequeño oculté el cadaver de mi mascota durante semanas porque me negaba a dejarlo ir. Y aunque parezca demasiado bizarro para ser cierto, lo fue. Fue tan real que aún vive en mi memoria el enfado de mi madre al descubrir el cadaver maloliente de mi perro.
Nunca he podido con el tema de despedirme, de dejar ir las cosas, de cortar con los vínculos. Todavía siendo un hombre adulto, no pude deshacerme de mi cactus, lo mantuve muerto en una esquina de mi habitación y lo veía con tanta frecuencia, lo intenté regar y poner al sol porque quería que reviviera.
Y no sucedió.
Me preguntó, ¿sucederá algún día? ¿Algún día terminará el deseo de mantenerse en la vida de quien ya no nos requiere?
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