Todos los días me encuentro caminando sola, sin rumbo en Cabildo y Juramento,
Las veredas saben sobre mi angustia incurable,
Las personas desconocidas me miran y no entienden mi soledad, solo soy una sombra que camina sin rumbo, sin un lugar donde ir,
Los comerciantes me conocen, siempre voy con la misma ropa y la misma cara de tristeza, las baldosas manchan mi pantalón viejo, piso un charco de agua con mis botas y no me importa, nada de eso importa si no estás acá,
Entro a mi edificio vacío y triste, las ventanas siempre están cerradas, adentro mi mundo está congelado, tu taza de café sigue estando en la mesa, tu cigarrillo en el cenicero sigue ahi, no dejo que nadie toque tus cosas, son una prueba viviente de que si exististe y en un momento fuiste mío.
Mi departamento está frío, afuera Buenos Aires no deja de vibrar, pero yo sigo igual, sola y en el mismo lugar donde me dejaste.
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