Y ahora el boulevard San Juan
es mi propio Cornelia Street.
Sí, ahí, donde te conocí,
ahora está poblado de fantasmas.
Sí, ahí, donde te despedí,
y donde después me esperabas.
No queda otra que desandar los lugares
en donde fuimos dos,
y recorrerlos como me recorrieron tus dedos,
y leerlos como vos leíste mis versos,
y llegar a la parada donde nos dimos un beso
y pensar que te veo, en rostros ajenos,
pero no.
No queda otra que perderle el miedo
a cruzarme con tu perfume, pero en otro cuerpo,
y reconocer que el verano
ya terminó.
If you liked this post, consider buying the writer a coffee
Buy a coffeeOur picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in